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Premios del Tren de Poesía y Cuento:Prólogos y otros textos
  Premios del tren 2007
 
   Índice de prólogos
 

 Presentación "Premios del Tren 2007"

Premios Antonio Machado
Luis García Montero y Jesús García Sánchez

 

Las relaciones de la literatura y el tren han acompañado la historia de la sociedad contemporánea. La silueta de las locomotoras y los vagones ha cruzado por el paisaje de los sentimientos al ritmo que el progreso y la nostalgia marcaban a la sociedad española. Cuando la España más conservadora temía la presencia de las nuevas invenciones, el furor de la máquina protagonizaba “El tren expreso” de Campoamor, poema en el que los miedos a la modernidad atruenan en medio de una historia de amor:

¡Calor de fragua a un lado, al otro frío!...
¡Lamentos de la máquina espantosos
que agregan el terror y el desvarío
a todos estos limbos misteriosos!...

Los paisajes de la velocidad parecían limbos misteriosos sobre los panoramas del viaje, abismos de un peligro incontrolado. Pero la realidad es difícil de detener, y la estética tuvo que inventarse sus recursos para ponerse a la altura de la velocidad. Gustavo Adolfo Bécquer cubrió como periodista la inauguración de la línea completa de ferrocarril del Norte de España en 1864. No pudo adaptarse al estilo minucioso y realista al que estaban acostumbrados los lectores de la segunda mitad del siglo XIX. La nueva experiencia de los campos y los pueblos en la ventanilla de los vagones sólo podía ser narrada a través del impresionismo, las sensaciones, los fragmentos, la síntesis, la brevedad. A tecnologías y miradas modernas correspondían estilos renovadores. De este modo se fue mezclando la experiencia del ferrocarril con los discursos literarios y con la educación sentimental de los ciudadanos.

Cuando Antonio Machado, unos de los poetas decisivos del siglo XX, viajaba por España, el tren pertenecía ya a la lógica cotidiana de los españoles: “siempre sobre la madera / de mi vagón de tercera”. Según confesó, en las conversaciones que allí escuchaba aprendió a interpretar como en ningún otro sitio la debilidad y la vitalidad del alma humana. Allí escuchaba, solitario y curioso, las conversaciones de los otros pasajeros, y observaba y asimilaba las palabras de los otros, para después componer una  poesía llena de inteligencia y naturalidad. Desde un vagón de tercera, humilde y parsimonioso, sencillo y pausado como su poesía, cantaba así la sierra castellana.

   Por donde el tren avanza, sierra augusta,
   yo te sé, peña a peña y rama a rama;
    conozco el agrio olor de tu romero,
    vi la amarilla flor de tu retama;
    los cantuesos morados, los jarales
    blancos de primavera; muchos soles
    incendiar tus desnudos berrocales,
    reverberar en tus macizas moles.

Antonio Machado llegó a Soria en tren para ocupar en el Instituto una cátedra de Francés. Era el año 1907, y el poeta iba a vivir un tiempo fundamental en su biografía y en su evolución literaria. En Soria conoció el amor, y en Soria asumió la búsqueda de un nuevo tono literario que lo alejó definitivamente del simbolismo, en busca del compromiso cívico y la mirada realista. La bella ciudad castellana, que tanta huella dejó en el poeta, ha acogido este año el fallo de los Premios del Tren. La entrega de los premios se ha enmarcado dentro de las actividades programadas para conmemorar el Centenario de la llegada de Antonio Machado a Soria. Los premios se han integrado en un amplio y oportuno programa de exposiciones pictóricas, recitales poéticos, congresos literarios y conciertos. Se han programado más de cuarenta actos culturales que colaboran a difundir la grandeza del autor de Campos de Castilla. Machado es sin duda un gran nombre de la cultura española, referencia histórica por sus indudables merecimientos tanto éticos como estéticos, por su consecuente actitud civil y por su enorme talla literaria. Justo y merecido homenaje al que sabiamente se ha unido este año la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Los Premios del Tren Antonio Machado de Poesía y Cuento confirman cada año la calidad de su trayectoria. Se trata de unos premios distinguidos, y así lo entienden quienes aspiran a conseguirlos. Este año el número de participantes  ha sido de 1.258 autores, procedentes de 27 países. Trece de los manuscritos llegaron escritos en catalán, cinco en gallego y dos en euskera.

Los certámenes literarios se prestigian gracias a los concursantes que acuden a ellos. Resultan significativas tanto la calidad de los trabajos como la cantidad de originales que se presentan. Las trampas y los engaños no tienen cabida en este premio. Es indudable que el trabajo de selección de originales es tan absorbente como delicado, pero es también cierto que los seleccionadores trabajan con independencia y profesionalidad. El ánimo y la decisión que imprime Juan Altares marcan el ritmo de trabajo. Este año ha causado baja, por motivos de salud, como presidente del Jurado Rafael Conte, uno de los más importantes críticos literarios de España. Ha supuesto una baja muy sensible que hemos tratado de subsanar entre todos. No ha sido fácil, porque Rafael Conte siempre había ejercido una legítima autoridad literaria por su experiencia y su sabiduría.

El jurado de este año ha estado compuesto por Luis García Montero (como coordinador del jurado de cuento), Jesús García Sánchez (coordinador del jurado de Poesía), Amalia Iglesias Serna (Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional Centenario de Machado en Soria), Fernando León de Aranoa y Antonio Lucas (ganadores de los premios del año anterior, cuento y poesía respectivamente), Manuel Núñez Encabo (Director de la Fundación Antonio Machado) y Juan Miguel Sánchez García, representando a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Actuó de secretario Juan Altares, Director de Actividades Culturales de la Fundación de los Ferrocarriles  Españoles. El comité de lectura había finalizado su trabajo a principio del mes de octubre con la selección de 60 obras, de las cuales 29 eran de poesía y 31 de cuento. De entre ellas hubo que volver a seleccionar seis obras de cada una de los géneros, para que pasasen a la final.

El Premio de Cuento, después de intensas discusiones, se le concedió a Joaquín Tejeiro Trompeta, por una composición titulada “Trueno de aldabas”. El segundo premio reconoció el trabajo presentado por el asturiano Ricardo Menéndez Salmón, una conmovedora narración titulada “La grieta”. Fue muy complicado decidir, porque las dos obras tenían merecimientos plenos. Al final el jurado se inclinó por el realismo, a veces mágico y a veces sucio, de Tejeiro, aunque no dejó de valorar la notable prosa de Menéndez Salmón, un autor ya consagrado por su novela La ofensa, traducida a diversas lenguas, después de un notable éxito de ventas en España. Los accésits se  repartieron entre Eduardo Verdú, Leoncio López Álvarez, Aurelio Loureiro y José María Menéndez López. Eduardo Verdú, que también fue distinguido en la convocatoria del año 2003, es autor de varios libros publicados y conocido colaborador de diversos medios escritos, entre ellos El País. Su cuento se titula “El tren del mar”. Leoncio López Álvarez, ganador de otros premios, concursó con “El viaje del dragón”. Aurelio Loureiro, director de la revista Leer y reconocido novelista, presentó  “Érase un niño que esperaba un tren”. Y José María Menéndez López , autor ampliamente premiado en distintos certámenes nacionales, participó con “El espejo doble”. La calidad de los galardonados en el presente año es elevada, como ustedes mismos podrán comprobar. La dotación del premio para el ganador es de 15.000 euros,  5.000 para el segundo, y 500 para cada accésit. La dotación es igual en Poesía.

Álvaro Salvador, catedrático de literatura y uno de los máximos exponentes de la llamada poesía de la experiencia, obtuvo el primer premio de Poesía. Álvaro Salvador es un autor reconocido, ganador de varios premios nacionales e internacionales. Su poema “Estación de servicio III”  demuestra su gran sentido del ritmo y de la música. Y si espléndida es la trayectoria poética del ganador, lo mismo ocurre con Elena Medel, ganadora del segundo premio, joven poeta cordobesa, nacida en 1985, que ha visto traducido sus libros al árabe, inglés, italiano o portugués, y que está considerada como referente de los más jóvenes poetas españoles. Su poema se titula “Señora Orfeo”. Los accésits fueron para Antonio Bueno con “Al tren”, Carlos Frühbeck de Burgos con “Fuga sin memoria” y Raquel Lanseros con “Vía cansada”. Antonio Bueno ha publicado cuatro libros de poesía, colabora con diversos medios y ha sido profesor en las universidades de Friburgo y Nueva York. Carlos Frühbeck ha ganado otros premios poéticos. Raquel Lanseros es otra joven y prometedora poeta del panorama español.

Este año los Premios del Tren se han concedido en Soria, una ciudad castellana tan sobria como monumental, que ha querido homenajear así a Antonio Machado junto con la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Para sumarnos a este homenaje, reproducimos aquí uno de los más bellos poemas que se hayan podido escribir sobre el tren, símbolo, telón de fondo y compañero. Es el poema CXXVII de Campos de Castilla:

Ya en los campos de Jaén,
amanece. Corre el tren
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras la turbia ventanilla,
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera.
Entre nubarrones blancos,
oro y grana;
la niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.
¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío
de un amanecer en vela!...
Resonante.
jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
Enfrente de mí, un señor
sobre su manta dormido;
un fraile y un cazador
- el perro a sus pies tendido -.
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana,
-¡pinos del amanecer
entre Almazán y Quintana-
¡Y alegría
de un viajar en compañía!
!Y la unión
que ha roto la muerte un día!
¡Mano fría
que aprietas mi corazón!
Tren, camina, silva, humea,
Acarrea
tu ejército de vagones
ajetrea
maletas y corazones.
Soledad,
sequedad.
Tan pobre me estoy quedando,
que ya ni siquiera estoy
conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.

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