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Premios del Tren de Poesía y Cuento:Prólogos y otros textos
  Premios del tren 2009
 
   Índice de prólogos
 

 Presentación "Premios del Tren 2009"

Ausencias presentes
Luis García Montero y Jesús García Sánchez

 

En el prólogo a la última edición del libro Premios del Tren que edita la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, comentábamos que el ferrocarril, con sus gentes, sus vías, sus trenes, sus locomotoras, sus vagones, sus pasajeros, sus andenes, sus túneles, sus jefes de estación, ha sido un motivo de inspiración, una fuerza estimulante para los poetas y cuentistas.  De año en año, aprovechamos las ocasiones para recordar la presencia literaria del tren en nuestros escritores más importantes. Ahora conmemoramos el 25 aniversario de la muerte de Vicente Aleixandre, poeta que fue reconocido con el Premio Nobel y que estuvo ligado sentimental y profesionalmente a los ferrocarriles españoles. Por eso creemos oportuno homenajearlo en estas páginas.

El padre de Aleixandre  fue ingeniero de ferrocarriles y jefe de vías y obras en  la Compañía de Ferrocarriles Andaluces, empresa en cuya secretaría el mismo poeta comenzó a trabajar como administrativo. Poco después ingresaría en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, donde permaneció hasta que una nefritis tuberculosa le obligó a mantener reposo absoluto y a abandonar el trabajo de gestión.  Pero la enfermedad no le alejó de su temprana vocación, su despierta simpatía por los vagones y las locomotoras. Separado físicamente, pero cercano por sus inclinaciones, no se desligó de los trenes. Durante algún tiempo mantuvo su ligazón colaborando en las revistas Semana Financiera y Revista de Comunicaciones, siempre con temas ferroviarios.

Desde la publicación de su primer libro, Ámbito (1928), Vicente Aleixandre se convirtió en un poeta de reconocido prestigio, incluido siempre entre los nombres importantes de la generación del 27. Como casi todos los poetas de aquella extraordinaria generación, pero con más motivos personales, se sintió inclinado a llevar a sus versos la fantástica revolución cultural que significaba viajar en tren, con sus transformaciones más cotidianas, con sus nuevas formas de mirar y pasar, sus sorprendentes nuevos paisajes, sus  oscuros túneles y las confusiones provocadas por la mezcla de la realidad y la velocidad. Pensar, soñar, recordar, llegar, marcharse, fueron verbos que entraron en las ruedas metafóricas y reales de los viajes en tren.

Sirva de ejemplo este poema publicado originalmente en la revista Vía libre, en 1964, en el que Vicente Aleixandre, como sus compañeros poetas, convirtió al ferrocarril en tema literario. La anécdota de unas vías sin uso se convierte en la excusa oportuna para hablar de los esfuerzos humanos por abrir nuevos caminos y en la posibilidad lírica de unir la leyenda y la realidad.

El Ferrocarril


Por el camino de Bustarviejo al valle
aún oculto a los ojos,
corre una senda, súbita calzada,
calle empedrada cuidadosamente.
En medio de los campos finge ciudad, abierta con esfuerzo.
Esta calle se hizo
matando campo, hacia un destino inútil.
¿Qué se ve al fin? Un edificio grande,
vacío. Vidrios quietos. Árboles silenciosos.
Tapias a los dos lados. Y tras ellas carriles.
Son dos vías brillando bajo un sol de justicia,
puestas sobre la grava, y allí listas perdiéndose.
¿Hacia dónde? Hacia nunca. Hacia jamás, sin nadie.
Pero no desde un sueño.

Este ferrocarril que existe, que es tangible, tiene allí un puente vivo.
¿Vivo? Terraplenes profundos. Lecho quieto a las vías,
y hierros que hace años, que hace lustros y décadas
que corren, se aligeran, vuelan, brillan, escapan.
Y aquí están. Hierros muertos, sin que nunca vivieran.
Sin que nunca llevaran sobre su masa el peso
humano: hombres y frutos, fieles. Costó mucho ponerlos.
Aquí trabajó el hombre. Desde lejos los trajo,
y hendió la roca y abrió el monte, y horadó la montaña,
y tendió el lecho vivo, y subió a las alturas
y descendió a los valles, y aquí
y allí puso algún edificio,
con nombres: “Colmenar”, “Miraflores”, “Buitrago”. Y corrieron carriles
como corren los hierros,
y sufrieron el sol y se lavaron luego bajo las lluvias limpias,
y casi como dos joyas infinitas luciendo,
y surgieron de la entraña de piedra
desvariando, y útiles, y humanos. Porque, aún, hijos del hombre.

Pero nunca sirvieron. Avenidas calladas. Soles y aguas, y sequía.
Tempestades y fuego, y cosechas cercanas, y más cerca otros hombres.
Pero hierros despiertos, puentes esbeltos, casas, almacenes, cristales,
todo es hoy obra muerta. Y un destino: “Ruina”.

El pueblo lejos oye correr un tren sin vida,
sin destino y sin bulto, y pasa y vuelve. E insiste.
Lleva a nadie y va a nunca. Nadie lo ha visto, y suena.
Y en las noches de niebla la campana retiñe
y alguno oye lejano: “!Viajee…ros,
al tree…n!”

La calzada, callando, firme va cada día
hasta la casa blanca. Estación: “Miraflores”.
Y alguna tarde un niño se pone allí a esperar
lo que nunca ha llegado ni ningún niño ha visto.
El tren fantasma pasa. Sus adioses, continuos.

Es un poema lleno de admiración y de melancolía, o de  ilusiones contrariadas. Por aquella época, el pueblo de veraneo de Vicente Aleixandre, Miraflores de la Sierra,  estaba situado en la ruta de un proyectado ferrocarril Madrid – Burgos. Como explicó el poeta, la tardanza convertía el progreso en una ruina romántica: “existen ya las estaciones y las vías, pero en un estado melancólico, porque todavía no funcionan y porque crece la hierba entre ellos”. El poema está fechado en 1964. Cuatro años después se inauguraría la tan deseada línea férrea.

Los Premios del Tren 2009, “Antonio Machado” de Poesía y Cuento, se convocaron en el mes de marzo. El número de concursantes ha sido muy alto, sumando un total de 1.265 trabajos, entre poemas y cuentos. 34 de estos trabajos se presentaron en catalán y 3 en gallego. Conviene destacar la alta participación de escritores hispanoamericanos, sobre todo de Argentina, Cuba y México, señal inequívoca del prestigio internacional que desde hace tiempo han adquirido los Premios del Tren. La dotación de este año ha ascendido a 44.000 euros, que se dividen por igual en las categorías de poesía y cuento. Para cada una de estas modalidades, el Primer Premio es de 15.000 euros; el Segundo Premio de 5.000 euros, y se dan también cuatro accésits  de 500 euros.

El jurado de esta edición ha estado compuesto por  Luis García Montero (Coordinador del Comité de Lectura de Cuento), Jesús García Sánchez (Coordinador del Comité de Lectura de Poesía), Benjamín Prado (Ganador de los Premios del Tren 2008 de Cuento), Marco Antonio Campos (Ganador de los Premios del Tren 2008 de Poesía), Javier Rioyo (escritor, periodista y director de cine), Manuel Núñez Encabo (Director de la Fundación Española Antonio Machado), Juan Miguel Sánchez García (Vocal del Patronato de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles), actuando como secretario Juan Altares Lucendo, Director de Actividades Culturales de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Durante muchos años el alma de los Premios del Tren fue Rafael Conte. Falleció en el mes de mayo, y notamos su ausencia en todas las reuniones mantenidas. Ustedes podrán comprobar, al leer los textos que se publican, la calidad de los trabajos que desde todas las esquinas del planeta envían los autores para optar al premio. Por eso es lógico que tanto en las sucesivas reuniones para seleccionar a los finalistas, como en la convocada para proclamar a los ganadores definitivos del presente año, la discusión haya sido acalorada y rica, con disparidad de opiniones y criterios. El único sentimiento unánime fue la ausencia de Rafael Conte. Porque Rafael ha demostrado durante muchos años que era un magnífico crítico literario, sabio en sus apreciaciones y espléndido conocedor de los más variados tonos, estilos y temas de la literatura. Verdadero pozo de sabiduría, siempre resultaban enriquecedoras sus conversaciones. La presencia de Rafael Conte no sólo ha dado brillo oficial a los Premios del Tren por su compromiso total con ellos. Desde el punto de vista personal, su cercanía ha sido un lujo para todos los que hemos tenido la suerte de compartir con él estas sesiones de lectura, en las que tanto hemos aprendido. Resultará imposible no sentir su ausencia por mucho que pasen los años.

Pero será una ausencia presente, sentimiento que comprenden bien los viajeros y los lectores. El viaje se parece a la lectura en el hecho de que los recuerdos y las letras hacen posible que en nuestro equipaje permanezcan vivos los ausentes, todo ese mundo que va quedando en la distancia, pero que nuestra memoria y nuestra imaginación reviven a cada paso.

Después de disputadas deliberaciones, y tras una minuciosa discusión de cualidades, el jurado decidió por mayoría los ganadores de los premios de este año: el poeta salvadoreño Jorge Galán y el narrador madrileño Luisgé  Martín. Así se hizo público el 28 de octubre de 2009, en el Palacio de Fernán Núñez, sede la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, coincidiendo con el 161 aniversario de la puesta en marcha de la primera línea férrea en España (Barcelona – Mataró).

El poeta Jorge Galán, ganador con la obra “Los trenes en la niebla”, nació en l973 en San Salvador (El Salvador). Es editor en Jefe de la Dirección de Publicaciones e Impresos de El Salvador, y ha publicado varios libros de poesía. En España, ya había obtenido el Premio Adonais de Poesía, y en su país, en dos ocasiones, el Premio Nacional de Novela Corta, y, en otras dos, el de Teatro Infantil. A pesar de su juventud, Galán es un autor ampliamente reconocido en los ambientes literarios hispanoamericanos. Sin duda, tiene un futuro prometedor. El segundo premio, lo recogió el poeta cordobés Rafael Espejo con su poema “Animal de hierro”. Espejo ha publicado tres libros y su obra ha sido antologada en varias muestras de la poesía española actual. Poetas de reconocido prestigio han completado la final de este año. Trinidad Gan ya ha merecido los premios Poesía Ciudad de Cáceres y Premio Surcos; y Carlos Pardo, los Premios Emilio Prados y Generación del 27. Por otra parte, María Sanz es una escritora sevillana con más de diez libros publicados. Está traducida al polaco, inglés, italiano y chino. La jovencísima Martha Asunción Alonso Moreno, que sorprendió al jurado por su fuerza lírica, también ha sido galardonada con diversos certámenes, entre los que destaca, el de La Voz más Joven de Caja Madrid.  Seis poetas de reconocido prestigio y de amplia y sólida trayectoria, que si bien hicieron difíciles las decisiones de los miembros del jurado, son la mejor prueba del prestigio de los Premios del Tren.

En la modalidad de Cuento, el Primer Premio, lo consiguió Luisgé Martín con su obra “Los años más felices”. Es un autor ya reconocido por la crítica literaria, con mucha proyección en la actual novela española. Tiene siete libros publicados y ha conseguido premios como el Ramón Gómez de la Serna. El Segundo Premio, recayó en la escritora Yemila Salek Fraile, por su cuento “Última noche en el Venice Simplon”. Salek nació en Baracaldo en 1981, de padre sirio y madre española, y colabora muy activamente en Talleres de Escritura, guiones para cortometrajes y obras de teatro. Los trabajos finalistas correspondieron a Elena Alonso Frayle, autora vasca que reside en Tailandia, y que a pesar de que comenzó a escribir hace pocos años ya es una autora reconocida y de un futuro prometedor; Aurelio Loureiro, un profesional de las Letras en el más amplio sentido, que ya fue finalista en este mismo concurso hace unos pocos años, y que ha ganado distintos premios como el NH de relatos, entre otros;  Josefina Martos Peregrín también autora de dos libros publicados, y Emilio Quintanilla Buey, hijo y nieto de ferroviario, y que ha recibido por sus obras más de veinte premios.

Que autores de tanta calidad opten a los Premios del Tren puede parecer un problema para los que tenemos la obligación de elegir entre ellos, y sinceramente hay que reconocer que lo es. Pero también conviene destacar nuestro agradecimiento, porque los autores, con esa actitud, nos recuerdan que vamos por el buen camino, que el trabajo de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y más concretamente, en la sección de sus Actividades Culturales, es reconocido, y que éstos Premios del Tren “Antonio Machado”, que anualmente convoca, van por buena vía y están llenos de salud y de futuro.

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