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Premios del Tren de Poesía y Cuento:Prólogos y otros textos
  Premios del tren 2012
 
   Índice de prólogos
 

 Presentación "Premios del Tren 2012"

El tren y la confianza
Luis García Montero y Jesús García Sánchez

 

El canto a la velocidad abrió en la literatura moderna muchas posibilidades. El protagonismo de las máquinas y la invención humana de artefactos cada vez más complejos y más relacionados con la vida cotidiana recibió el saludo entusiasta de Marinetti y de los poetas futuristas. Pero no conviene detenerse en la celebración de los decorados modernos. Bajo las simples apariencias del maquinismo se desplegaron meditaciones profundas. El poeta chileno Vicente Huidobro publico en 1918 el libro Ecuatorial. La Primera Guerra Mundial había dibujado un paisaje apocalíptico sobre la civilización y su confianza de futuro. Por eso, después de aquella hecatombe, debía perseguirse una nueva época, un nuevo mundo capaz de romper con viejas tradiciones. En el creacionismo de Huidobro palpita el deseo de una unión vital entre el arte y la ciencia. La capacidad de crear invitaba a buscar caminos convergentes entre todas las artes y la ciencia. Se trataba de una lección que aprendieron con provecho los poetas de la generación del 27.

Marinetti había reconocido un horizonte lleno de atractivo: “No tenemos inconveniente en declarar que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza: la de la velocidad”. Las máquinas formaban parte sustancial de la vida y de una concepción estética que no aspiraba a imitar a la naturaleza, sino a convertirse en campo libre de perpetua creación.  El creacionismo recogía el guante de la confianza en el orgullo humano. Quería alejarse del pasado, viajar a su destino. Y ahí estaba el tren. Son las imágenes de una ilusión: “”El tren es un pedazo de ciudad que se aleja” o  “Los trenes pasan como fantasmas desencadenados y ebrios de libertad”. La locomotora en movimiento denuncia el estatismo del mundo viejo. En el poema “WAGON – LIT” del libro Poemas árticos (1918), escribe Vicente Huidobro:

Camino de otras constelaciones
El tren que se desprende de los astros
                                    Va cortando la noche

Mis secretos al borde la almohada

Esta celda errante
                              atraviesa los años
Y contra los muros se rompieron mis alas

                                    En el aire dos manos

             Tú y yo

Nunca más habrá sol

Mas seguiremos la jornada
Valles
                      Selvas
                                                     Montañas
El invierno
Viene de aquel cementerio.

El ferrocarril es significativo para estos extraordinarios poetas vanguardistas como símbolo lírico de la huida del tiempo, pero también de la llegada de nuevas perspectivas. El futuro es una incertidumbre, una promesa, una apertura de miras, una búsqueda, una caja de sorpresas. El ferrocarril es tiempo, y vida, y viajar en tren significa buscar las incertidumbres dentro de la belleza de la movilidad. Huidobro insiste en su celebración del tren: “Entre la hierba / Silva la locomotora en celo / Que atravesó el invierno / Las dos cuerdas de su rastro / Tras ella  permanecen cantando / Como una guitarra indócil / Su ojo desnudo / Cigarro del horizonte / Danza entre los árboles”. Este tipo de imágenes se abren camino en la poesía joven española: “El silbato es un tren prófugo / lejanamente / me dice adiós”, escribió Juan Larrea, uno de los discípulos del poeta chileno. Pero fue Gerardo Diego el poeta español más significativo dentro de esta vanguardia y el más fiel representante de las ideas creacionistas que nos llegaron desde París y desde Chile.  Fiel, como él mismo reconoció, al frenesí mecanicista que fluía entre los poetas, dejó en su obra dos poemas de envergadura sobre la velocidad, los cambios y los trenes. El primero que queremos recordar se titula “Llanura”:

                    Hay un temblor de unísonos
                    En la llanura estrellada de escondrijos

                    Como liebres agudas
                                  los horizontes huyen
                                              sobre estelas bruñidas

                    Las estrellas errantes
                                                    Se acuestan
                                                    En el remanso de las leguas
                    La línea férrea virgen
                                                     Silba
                    Silba y dispara flechas

El segundo poema se titula “Tren”: 

                                             Venid conmigo
                        Cada estación es un poco de nido
                    El alma llora porque se ha perdido
                                             Yo           ella
                                             Como      dos
                           Golondrinas         paralelas
                    Y arriba una bandada de estrellas mensajeras
                    El olvido

                                            Deposita sus hojas
                                                    En todos los caminos
                     Sangre                Sangre de aurora
                                      Pero no es más que agua
                     Agitando los árboles
                                                 Llueven
                                                       Llueven silencios
                                                             Ahorcados de las ramas

Bien está recordar en tiempos difíciles esta juvenil confianza de las vanguardias en el futuro y en la invención humana para caminar hacia el porvenir. Dejémonos llevar en esta ocasión por su fe en la movilidad, en la sorpresa, en el juego, una fe que llenó los versos por un momento de trenes, aviones, cinematógrafos y declaraciones de esperanza.

Que a un concurso literario se presenten algunos de los autores más importantes de un país supone una excelente y apreciable señal de que ese premio va transitando por el mejor de los caminos. Y mucho más aún si tenemos en cuenta que las dotaciones económicas que anualmente concede la Fundación de los Ferrocarriles Españoles se han visto menguadas por la dura crisis que nos invade. En esta convocatoria de 2012 la participación en los Premios del Tren ha sido de 976 trabajos. 388 estaban destinados a la modalidad de Poesía y 588 a la de Cuentos. Por lo que se refiere a las lenguas del Estado, 18 trabajos se presentaron en catalán y 9 en gallego. En esta ocasión no hubo ninguno escrito en euskera. Los lectores de este libro encontrarán un poema en gallego y un cuento en catalán. Sus autores tienen una gran consideración en la literatura de sus respectivas lenguas y en la cultura española. La calidad de los autores españoles en esta convocatoria ha sido extraordinaria. Pero también es destacable la participación de escritores hispanoamericanos. Se recibieron originales de más de 20 países. La presencia de la creatividad hispanoamericana ha sido una de las constantes de los Premios.

La ceremonia de entrega de los premios se realizó en la sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, en el Palacio de Fernán Núñez, en la calle de Santa Isabel de Madrid. Presidió el acto D. Julio Gómez Pomar, presidente de la Fundación y de Renfe, y asistieron los miembros del jurado, que en esta ocasión estuvo compuesto por Jon Juaristi (director general de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid), Raquel Lanseros y Eduardo Mendicutti (ganadores de la convocatoria anterior, en poesía y cuento respectivamente), Luis García Montero y Jesús García Sánchez (coordinadores del comité de lectura), Manuel Núñez Encabo (Director de la Fundación Antonio Machado), Juan Miguel Sánchez García (presidente del Comité Regulador Ferroviario), Sergio Acereda (Dirección de Comunicación, marca y publicidad de Renfe), Ignacio Garay (director de Comunicación de Adif) y Juan Altares (director de Actividades culturales de la Fundación de Ferrocarriles españoles), que actuó como secretario.

Distintas personalidades de las artes y las letras se dieron cita a las siete y media de la tarde para conocer los trabajos ganadores. Periodistas, escritores, amigos de la Fundación y curiosos llenaban el Salón de Baile. Pero había una ausencia, la de Carlos Zapatero, anterior director gerente de la Fundación de los Ferrocarriles. Desgraciadamente Carlos Zapatero nos abandonó hace unos meses. Pero su recuerdo no podrá nunca alejarse de las personas que tuvieron la fortuna de tratar con él. Será difícil olvidar su inteligencia, sabiduría y sencillez, y el modo lúcido y sagaz con el que supo conducir las riendas de este premio. Así que su recuerdo estuvo allí presente, con su característica sonrisa y bonhomía. Siempre va a estar con nosotros y siempre lo vamos a sentir muy cerca, igual que a Rafael Conte, también desgraciadamente desaparecido.

Debido a la gran calidad que los miembros del jurado encontraron en las obras finalistas, las discusiones fueron intensas, barajándose puntos de vista, diferentes criterios y argumentos relacionados con el tren y la literatura. Pero un amplio acuerdo final se hizo posible con el siguiente resultado.

Premios del Tren 2012, en la modalidad de Poesía a:

Primer Premio: “Celia o El viaje del mundo” de Fernando Valverde (Granada). Segundo Premio: “Cuaderno de viaje” de Josep M. Rodríguez (Barcelona). Accésit.:”La ruta de tu piel “ de Jorge de Arco (Madrid); “Tríptico Lumière” de Luis Bagué Quílez (Girona); “Tren de vida” de Yolanda Castaño (A Coruña) y “Desde la isla sin trenes” de Ben Clark (Ibiza). Sin duda seis autores de primera categoría y casi indiscutibles en las más exigentes antologías de la poesía española actual. Seis poetas que engrandecen un premio y a los que agradecemos desde aquí su colaboración.

Premios del Tren 2012 en la modalidad de Cuento:

Primer Premio: “Latinos en N. Y.” de Mariano Antolín Rato (Asturias). Segundo Premio: “Només la música” de Pere Rovira, (Tarragona). Accésits: “Luces” de Abilio Estévez (Cuba, residente en Barcelona), “Un hombre sube al tren” de Carlos Fernández Salinas (Asturias), “La maleta de Mister Wonderful” de Juanjo Mora (Murcia) y “La fuga” de José María Pérez Álvarez (Ourense).  También la calidad fue muy alta en esta modalidad.

En  cada uno de los concursos, tanto en el de poesía como en el de cuento, se entregó un primer premio de 6.000 euros al ganador, un segundo premio de 3.000 euros y 500 euros a cada uno de los restantes seleccionados.

Los dos autores que se alzaron ganadores del Premio en este año son dos realidades de la literatura española actual. Fernando Valverde a pesar de su juventud había salido ya como vencedor en otros variados premios literarios y su poesía, especialmente su libro Los ojos del pelícano, está traducida a varios idiomas, además de haberse editado en varios países de Hispanoamérica. Es una de las realidades más evidentes de la última poesía española.

Mariano Antolín Rato desde su primer libro se ha movido entre los paraísos artificiales, el jazz, el rock y la ciencia ficción. En estos territorios mueve su amplia y exitosa obra novelística, en el deseo de ofrecer, como señaló el propio Antolín Rato, mundos habitados por seres humanos que resulten emocionalmente significativos.

La obra de Josep M. Rodríguez y de Pere Rovira, ambos catalanes, también son de indudable valor  y han merecido igual reconocimiento en la literatura actual española. Dos grandes poetas muy representativos de la última literatura y dos narradores de la mayor consideración en la crítica contemporánea han sido los galardonados. Debe reconocerse, pues, que se trata de un premio para ellos, pero también para los organizadores. Estos escritores engrandecen aún más la ya larga nómina de galardonados.

Los Premios del Tren “Antonio Machado” de Poesía y Cuento continúan una magnífica trayectoria que inició el Premio de Narraciones Breves “Antonio Machado”, instituido por Renfe en 1977 y organizado desde 1985 por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.  En 2002, después de 25 años del Premio de Narraciones Breves, se convocó la primera edición de los Premios del Tren “Antonio Machado” de Poesía y Cuento.  Estos premios están abiertos a todos los escritores que presenten trabajos literarios de corta extensión y relacionados con el ferrocarril.

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