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"Caminos de Hierro":El concurso visto por...

  Prólogo catálogo 3er "Caminos de Hierro"

 

"La expresión del tema"
      Gerardo Vielba    

Presidente de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid

www.rsf.es

 

Caminos de Hierro

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El tema o los temas: Fotografía y Ferrocarril, ambos conceptualmente nuevos y viejos, según consideremos el general progreso humano o la pequeña historia de las invenciones modernas. Cumple ahora 150 años de vida la fotografía, y 175 han pasado desde la primera locomotora de vapor de Stephenson; sólo unos lustros de desfase para una misma actualidad de crisis de crecimiento y de transformación futura.

Quizás sea más propio contemplar la problemática del título de estas letras, sólo desde la consideración del tema mismo propuesto - el ferrocarril y los “caminos de hierro” en todas sus manifestaciones -, como medio que ofrece su propia expresión; pero talvez que la fotografía, como medio expresivo en sí misma, puede ser también considerada (en lícito juego especulativo) como tema –sujeto en las resoluciones obtenidas de las múltiples  expresiones posibles.

(Pues de todo ello es de lo que trataremos mas adelante...).

Precisemos algo más: Por tercera vez en los finales de esta década de los años ochenta, más de un millar de fotógrafos de toda condición y variedad de recursos expresivos, respondieron a la convocatoria de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, con la manifestación plástica seleccionada que en el presente catálogo se incluye.

Y nos interesa consignarlo a propósito de los temas (en otro aspecto de la cuestión) ya tratados en los textos incluidos en las anteriores ediciones. Fue la primera una tan erudita cuanto lírica disgresión sobre la poesía y la estética del tren, no sólo “Entre el fotógrafo y el cinematógrafo”, como reza su título, sino a través de la citación del verso y la prosa, de la pequeña filosofía y de las formas plásticas. Es decir, una inserción temática, casi “litúrgica”, en las artes -hasta el séptimo - y en su historia. Fue su autor el malogrado polígrafo Santiago Amón, uno de los contados grandes críticos bien dispuestos a la consideración y estima de la fotografía, que, poco después, dejaba vida y recuerdo amigo en los canchales de Águilas del Guadarrama...

Y presentando el álbum-catálogo del segundo certamen, el conocido autor y comentarista de fotografía Manuel Falces nos inducía a una evocación, casi desde su personal memoria, del “a propósito” del tren  - cosa y mundo; de él y desde él -, en coincidencia dinámica con los ejemplos documentales de la propia primera historia de la fotografía, curioso su título: “El travelling encantado” - la visión desde el tren en marcha -, reincide en lo cinematográfico. Por algo será...

Uno y otro gustoso tema encauzan, pues, el mío. Que no será más que lo propuesto en principio; un pequeño análisis sustentado en lo que el propio lector y contemplador de las imágenes tiene ante sí, aquí y en la nueva exposición (que inicia su anual andadura), con los complementos por ausencia de ejemplos y evolución de concepto que convengan, pues estamos ahora en el apogeo - ¿valedera aportación o simple moda? - de la superposición de recursos expresivos en todos los campos del arte; pero quizás aún más críticamente en la fotografía (lo que bien pudiera ser indicio tanto de crisis de identidad como de substancialización en el contexto).

Partimos pues, de que la convocatoria ahora glosada tiene su resolución precisamente en imágenes (consideradas aquí, según hemos visto, como transcripción del tema y como tema ellas mismas), y nos ayudaremos, por tanto, de la teoría sobre su conceptualidad en la didáctica del “Análisis de imagen”. Y si la imagen, según diccionario es “figura, representación de una cosa” y procede del poder mental de abstraer la realidad y reflejarla (percibir, reproducir, soñarla incluso), nos atendremos a sus pretensiones y posibilidades.

Por ejemplo, en un primer planteamiento, lo que sólo sea mera transcripción, punto por punto, de la cosa real - lo que en fotografía pudiera enunciarse como geometría de la imagen óptica -. Es la más directa representación, y a ella se atiene un elevado número - cifrado en millones - de las imágenes fotográficas obtenidas cada año en el entero mundo. Parten de considerar el objeto-sujeto en su simple, inerte presencia, y de actuar su captación sólo a efectos de su posible identificación.  Luego, un procesado estándar, con lo que, aún contando siempre con la corrección técnica apropiada - condición general básica -, únicamente nos comunicará sustitución de presencia real e información figurativa. (También en este certamen fotográfico – y en todos – existe un tipo de fotografía muy próximo al descrito, aunque el hecho de competir induce al concursante a seleccionar aspectos favorecedores del sujeto y a mejorar la visión del mismo - punto de vista y ángulo de toma, iluminación, etc -, con lo que la imagen ofrecida pueda ya suscitar un  inicial interés en su lectura). El tema objeto y la imagen como tema quedan así en un neutro resultado, tan sólo en algún caso útil para “reconocer”, o tal vez a efectos de comunicación “de consumo”.

Una segunda indagación nos llevará  resaltar valores más representativos y concretos del tema-objeto, derivados del conocimiento o estudio del propio ser objetual, y de aplicar preceptos de los sistemas de representación y estudio de sombras, a la par que los rendimientos de los materiales fotográficos nos puedan revelar sus detalles y calidades. Todo ello conduce a la consecución de un “documento” o testimonio documental, en la plena valoración transitiva del término; el tema-objeto se muestra como sujeto de estudio, y su imagen hace de válido intermediario (también este género de fotografías suele estar presente en la general respuesta a una convocatoria de  libre expresión- máxime si de tema concreto, como en el presente caso -, siquiera sea con mayor cuidado de focalización de interés de lo representado y quizás también un acentuado relieve plástico). El tema y su imagen-tema se manifiestan aquí en el ápice de la expresión funcional.

A partir de tal asepsia de postura y resolución, lo objetual puede ofrecer aspectos interpretables, derivados de circunstancias variables de lugar y tiempo (tales como ambiente, alteración substancial o formal, movilidad, etc.), y su imagen pude sumar valores añadidos, convenciones (por transposición de concepto, simbolismo, expresión cultural o estética, etc.). Y todavía esa imagen sólo ha sido modificada mentalmente. Ejemplos, por selección de momento - día, noche...-; de “clima” - sombra, niebla...-; de movimiento  - acompañado, “barrido”...-; de significado - concurrencia de acepciones o de signos de identificación...-; de mensaje - psicológico, artístico...-, etc. (Una sola puntualización, todavía geométrico-mental: el registro de imagen según esquemas de la organización estética del cuadro...). (Todo esto allega una considerable parte de las fotografías concurrentes al certamen. En esa zona de expresión aparecen obras pensadas y consecuentes, sugestivas, bellas e “intensificadoras de vida” en el decir del tratadista de arte Berenson...). El tema es de alguna manera exaltado, quizás transcendido; la imagen como tema a considerar puede suponer, a partir de aquí en sus mejores niveles, el reconocimiento de la fotografía en su vertiente artística... (Lo que sólo se confirma cuando, no la “foto” sino su autor asume atributo de tal carácter -  pero esto es otro cantar...-).

Por último, resumidamente - tiene que ser así por imperativo de la adecuación a la amplitud de este escrito -, encontramos variadas muestras de esos recursos expresivos complementarios, que asumen a veces protagonismo categórico. Tanto puede ser la introducción en el escenario real de una sugerencia, referencia o presencia ajena a la mismidad del objeto (ejemplo de máximo rango; el hombre - genéricamente - donde no necesariamente está o estaba - recurso común en extensa publicidad actual -), como puede ser la alteración puntual o general de la propia imagen, con tratamiento, manipulación o modificación de la misma, y hasta también, por contra, su total reducción a sólo medio técnico-artístico (?) - nos referimos a la intrínseca base gráfica - para la añadida e incluso tergiversadora nueva expresión. (En este conjunto, buena parte de las imágenes ofrecen todavía un pleno aspecto de “normalidad” fotográfica, y otra parte, no muy alta en número, pero de presencia de impacto creciente en los certámenes últimos, aporta factores variados de creatividad no sólo puramente fotográfica, sino generalizadamente artística, abarcando técnicas mixtas diversas hasta incluso pasar por las fronteras de lo siquiera reconociblemente fotográfico...). Se presenta aquí una dislocación de esencia del tema; desde su mera conversión en símbolo y monumento a su utilización con fines otros, de expresión literaria, para-filosófica o pan-artística. A ello se dirige o propiamente alcanza y asume la imagen-objeto derivada, con tan en un principio imprevistas consecuencias (o por descontado previstas!)...

Llegados al final de esta exposición de planteamientos implícitos en propuesta, o de análisis de respuestas posibles, por supuesto que se ha de aceptar legitimidad de posturas básicas en todo ello, al mismo tiempo que se reconocerán grados de rango expresivo, y niveles de calidad de imagen y de intensidad de transmisión del contenido alcanzados.

La imagen como unicidad, será probablemente, casi seguramente, una combinación de “valores”, cuya positiva concurrencia demandará su verdadera calificación estimativa (dentro de estadios de relación, sentimiento, reflexión y comunicación plena, con sus alternativas categóricas...)

(Entre paréntesis: Podría parecer, que parámetros tan reconocibles como “lo abstracto” - o la abstracción progresiva - o “el color”- en su ser o su mediación - quedan aquí desmarcados por no citados; muy al contrario, pues ambos son manifestación, instrumento o vehículo de una misma actitud - si es consciente -  de intensificación - incluso sublimadora - de la expresión).

Y esto es todo, o casi nada más de lo que nos proponíamos decir al principio. Quizás sólo lo conveniente para empezar ahora de las fotografías... Mejor será que hablen por sí mismas.

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