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"Caminos de Hierro":El concurso visto por...

 

  Prólogo catálogo 22o "Caminos de Hierro"

 

"Caminos de Hierro"
Pablo Juliá

Director del Centro Andaluz de Fotografía

www.centroandaluzdelafotografia.es

 

22º concurso fotográfico Caminos de Hierro

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No puedo evitarlo. El propósito de este artículo no quisiera que fuera la añoranza, pero tengo un impulso irreprimible que me hace recordar la infancia cuando hablo del tren. Creo, que de alguna manera, nos pasa a todos. Evoca la imaginación, el sueño, la memoria del ayer, las vías, las estaciones, los guardagujas, los andenes, el tren eléctrico que duerme en el trastero y ese libro de lectura que teníamos en ingreso de bachillerato: dos chavales que, perdidos, recorrían en tren los pueblos y nos hablaban de una España destructurada que, en cuanto pudimos, quisimos enmendar y algo, entre todos, hicimos. No encontré nunca ese libro que fue el que despertó a mucha gente de mi generación  a la lectura. Ni se como se llama, pero le debemos mucho por entender lo que fuimos y por lo que cambiamos. Después de todo, esos chavales del libro no iban a estar toda la vida de estación en estación.

Y el tren no paró y siguió evocando paisajes y nos enseñó el mundo montándonos en sus vagones o viendo en las estaciones los “Caminos de Hierro” que año tras año, hacen ya  la friolera de 22 años, mantienen la ilusión infantil de todos los niños que fuimos y somos. Y habrá que mantenerlo y renovarlo. Como los trenes y estaciones.

Desde el comienzo de “Caminos de Hierro” esta evolución ha sido clara hasta desembocar en este año en donde hay una clara decisión de sumar lo contemporáneo al camino buscando nuevas formas de iconicidad que tienen que ver con las tendencias actuales. Y adelantándose a su tiempo, porque hoy, tras esos 22 años, la fotografía puja fuertemente  y discute de tú a tú con todas las artes plásticas que se precien y se nota el aliento nuevo que discute el figurativismo, que busca e indaga en la abstracción del color, en el blanco y negro -mas actual hoy que ayer y en  arriesgadas composiciones- en las vistas sosegadas y clásicas, luchando con lo efímero de un tren sin humos y sin “Viajeros al tren” pero valorando que el paisaje del país sea una ventana grande. Uno puede leer mientras mira la fugacidad con la que pasan los árboles. Podemos  entender  muchas fotos que hemos visto en el concurso: la imagen se transforma, reventando todas las reglas clásicas y lugares comunes para llevarnos al concepto puro, espectral y sin maquillajes,  donde las imágenes se funden en flujos que conforman una nueva visión.

“Caminos de Hierro” tiene un largo recorrido con una magnífica velocidad de crucero como lo indica las nuevas propuestas que estudia para seguir manteniendo a los fotógrafos buscando esa relación necesaria entre la realidad y la ficción. Eso es el arte: las diversas maneras de representación  cultural de cualquier actividad que tiene el ser humano y,  en nuestro caso, la del poder desplazarse, unir pueblos, conocer otras culturas y utilizar un instrumento como es el tren en una herramienta cotidiana, cada día mas cerca  además, de lo imposible. Y quizás , nuestro reto fotográfico y cultural, sea el de cabalgar sobre esos caminos de hierro a esa velocidad, interesando a todos los que quieran y puedan a manifestarse y conseguir la representación contemporánea de algo que lleva acompañando al hombre doscientos años ya.

Tendremos que seguir manteniendo la ilusión de aquellos dos chavales, que en los años cincuenta, recorrían en tren nuestros pueblos y del que estoy seguro nadie quiere apearse, solo que necesitaremos reconocer un país nuevo, distinto, solidario y vitalmente incorporado a todo lo que hoy, en el mundo, se entiende y siente por contemporáneo.

Y nada mejor que mirar los catálogos  que, año tras año, se han editado desde la Fundación de Ferrocarriles y vivir el paso del tiempo mientras entendemos su fugacidad como el paso de los paisajes sin pausas, mientras  sentimos íntimamente como el viaje interior, aquel que no contamos pero que arma el sentido de nuestra vida, se despliega ante nuestros ojos llenando de sentido nuestra existencia.

Desde esta columna entre vías de hierro pretendo animar que esta convocatoria vaya cada día a mas. Sería injusto e imposible que no lo fuera tras el largo trayecto que lleva recorrido y las miles de esperanzas anónimas que se conciertan en las estaciones, para dejarse llevar por la ilusión de unas imágenes, que, como todos sabemos, trascienden al concurso, a sus fotógrafos y a sus organizadores para convertirse en la expresión de una ilusión colectiva como la de aquellos chavales que, menos mal, cogieron el tren.

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