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"Caminos de Hierro":El concurso visto por...

  Prólogo catálogo 23o "Caminos de Hierro"

"Cosas mías"
David Balsells

Conservador del Departamento de Fotografía - Museu Nacional d’Art de Catalunya

www.mnac.cat

 

23º Concurso Fotográfico Caminos de Hierro

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El tren expreso. Canto primero: la noche

Habiéndome robado el albedrío
un amor tan infausto como mío,
ya recobrados la quietud y el seso,
volvía de Paris en tren expreso;
y cuando estaba ajeno de cuidado,
como un pobre viajero fatigado,
para pasar bien cómodo la noche
muellemente acostado,
al arrancar el tren subió a mi coche,
seguida de una anciana,
una joven hermosa,
alta, rubia, delgada y muy graciosa,

digna de ser morena y sevillana.

Ramón de Campoamor
Los pequeños poemas

El siglo XIX fue el de los prodigios, entre los cuales podríamos destacar la Revolución Industrial y la Ilustración. La Revolución Industrial arranca a finales del siglo XVIII y se consolida en el XIX. Inglaterra primero y Europa más tarde, inician un conjunto de transformaciones tecnológicas y culturales como nunca se habían visto. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles, al tiempo que la expansión comercial abrió nuevas rutas de transportes con la llegada del ferrocarril.

Por otro lado, a principios del siglo XIX la ilustración grafica, con la litografía y otros avances de la imprenta, habían establecido “la ilustración”, denominación que definía la inclusión de la información gráfica (casi siempre dibujos), en muchos periódicos y revistas en todo el mundo. Con la ilustración nacía otra forma de comunicarse. La presentación del Daguerrotipo en 1839 en Paris abría un horizonte infinito de posibilidades para la representación de la realidad a través de la fotografía.

En nuestro país, el primer daguerrotipo se realiza en Barcelona el 10 de noviembre en 1939 y la primera línea de ferrocarril que cubría el trayecto entre Barcelona y Mataró se estreno el año 1848 y tres años más tarde la de Madrid-Aranjuez inaugurada el día 9 de febrero de 1851 por la reina Isabel II. La coincidencia en muy pocos años de estos dos grandes inventos, hizo que pronto surgiera una complicidad entre ellos que con el paso del tiempo no se ha perdido.

Una complicidad técnica, pues cada avance del tren era compensado con otro de la fotografía, pero también y sobre todo artística, ambos inventos han vivido una vida convergente y llena de emociones

Cuando me pidieron que escribiera el prologo del catalogo del 23º concurso “Caminos de Hierro”, en el cual están reproducidas las fotografías premiadas y seleccionadas, tuve que hacer una relectura diferente de las fotografías expuestas, intentando establecer lazos emocionales entre las imágenes y mis propias experiencias culturales en relación con el ferrocarril, pronto me di cuenta que muchas de las imágenes que podemos contemplar en la exposición y el catalogo han sido creadas por fotógrafos que han recibido influencias culturales muy próximas a las mías, una herencia que todos hemos recibido, de forma consciente o inconsciente ligada a las artes, a la fotografía por supuesto, pero también al cine, la literatura o la poesía.

Me gustaría mostrar alguna de estas relaciones aunque sea de forma desordenada, podría empezar por los hermanos Lumière que rodaron el que se considera el primer documental sobre el tren, que  llevaba por titulo “La llegada de un tren en la estación” (L'Arrive d'un Train en Gare) la estación era la de “La Ciotat”, pequeña ciudad cercana a Marsella y su presentación fue el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indien del Grand Café de Paris. El efecto de la llegada de la locomotora les pareció tan real que causó pánico entre los espectadores, ya que parecía que la máquina iba a salirse de la pantalla y atropellar a la audiencia.

Trenes famosos como el “Transcontinental” de los Estados Unidos, que unió la ciudad de Omaha con Sacramento en los años 1860, uniendo así la red de ferrocarriles del Este de los Estados Unidos con California, en la costa del océano Pacífico. Esta gran obra inspiro diversas películas, en la época del cine mudo “Caballo de Hierro” (The Iron Horse) de 1924 de John Ford donde se muestra el ferviente apoyo público al ferrocarril, o la Unión Pacífico (Union Pacific) en 1939 dirigida por Cecil B. DeMille

Y el Expreso de Oriente, quizás el mas romántico y nostálgico de los trenes, que unía Ginebra con Constantinopla y que ha sido citado en libros y películas como el Asesinato en el Expreso Oriente, escrito por Agatha Christie, o la  obra El Expreso de Oriente, escrito por Graham Greene, y como no la inolvidable La vuelta al mundo en ochenta días.

He iniciado el prologo con la primera estrofa del poema de Ramón de Campoamor “El tren expreso”, pero no puedo evitar incluir la segunda, perdón:


Luego, a una voz de mando
por algún héroe de las artes dada,
empezó el tren a trepidar, andando
con un trajín de fiera encadenada.
Al dejar la estación, lanzó un gemido
la máquina, que libre se veía,
y corriendo al principio solapada
cual la sierpe que sale de su nido,
ya al claro resplandor de las estrellas,
por los campos, rugiendo, parecía
un león con melena de centellas.     

        
La pasión por los trenes es universal, una obsesión difícil de argumentar, aunque hay personas como Thomas McCarthy director de la maravillosa película The Station Agent (Vías cruzadas), que nos emociona mostrándonos la pasión del protagonista, nacido con enanismo, que lleva una vida aislada presidida por una única pasión ver pasar los trenes.

Hay que reconocer que la fotografía ha sido durante muchos años un medio  privilegiado para los que se han inspirado en el tren para crear su propia obra artística. Y pienso que hay un autor con el que todos los amantes de la fotografía y de los trenes estamos en deuda: se trata del gran fotógrafo de trenes Winston Link, que con su trabajo documentó las últimas locomotoras de vapor en Estados Unidos, antes de la llegada del diesel. Sus imágenes difícilmente nos dejaran indiferentes por la fuerza del documento y por la belleza de las composiciones. A Link le gustaba trabajar de noche con iluminación artificial, por que decía que el sol siempre estaba donde no debía y no lo podía controlar.

El tema es casi infinito, pero soy consciente que estoy redactando un prólogo y no debo abusar. En fin cosas mías, aunque que pensándolo bien, quizás son cosas de todos, porque estas experiencias visuales son las que he reencontrado en muchas de las imágenes de los participantes de esta edición, de las anteriores ediciones y seguramente también las encontraremos en las futuras, porque una vez más el tren y la fotografía acaban de dar un salto tecnológico en paralelo impredecible, la gran velocidad de los trenes i la era digital de la fotografía, que a buen seguro nos suministraran nuevas emociones.

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