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"Caminos de Hierro":El concurso visto por...

  Prólogo catálogo 26o "Caminos de Hierro"

“Los Caminos de la Fotografía”
Enrique Sanz Ramírez

Presidente Real Sociedad Fotográfica

www.rsf.es

 

26º Concurso Fotográfico Caminos de Hierro

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Como dijo Fernando Pessoa, “Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”. El viaje como tal, es consustancial  con el género humano. Él hombre necesita, bien sea por necesidad material o espiritual, cambiar de realidad y perspectiva. Todo viaje lleva consigo el afán de  aventura, el descubrimiento de lo desconocido, el conocimiento de otras culturas y otras gentes, en definitiva, es una metáfora de nuestra propia vida. La vida es un viaje en sí misma.

Esa circunstancia lleva consigo la necesidad de compartirlo con  los demás de una forma oral, escrita o visual y es en la  fotografía, donde  adquiere una transcendencia más genuina, suele ser en el transito del viaje donde se produce generalmente  la inspiración y en el que surge el proceso creativo. Ya  lo expresó Essper en boca de  Benjamin Disraeli: “Yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto”.

No obstante el viaje no está abocado al desplazamiento ya que “la imaginación sirve para viajar y cuesta menos”, como apuntó George William Curtis.

“Más vale  ver por tus propios ojos que escuchar miles de historias”, dice un viejo proverbio, ese  ha sido uno de mis lemas y la gente de mi generación  gracias  al convenio internacional que con motivo del 50º Aniversario de la Unión de Ferrocarriles Internacionales creo  el famoso InteRail tuvimos  la  magnífica oportunidad de abrir nuestros ojos  y mentes ,  cambiar de contexto y  tener la posibilidad de  conocer otras realidades a través del viaje en tren a lo largo del continente europeo y yo concretamente con una cámara prestada hice mis primeras fotografías.

Desde sus comienzos el ferrocarril fue el motor del cambio para iniciar el desarrollo de los países, el primer ferrocarril español no entró en funcionamiento  en  España  sino  curiosamente en una provincia de ultramar.  Fue en 1837 en la ciudad de La Habana  y desde entonces muchos han sido los hitos que ha marcado la historia del ferrocarril en España.

Tomemos en toda su amplitud el universo ferroviario empezando por  las denominaciones de los trenes y sus servicios –metro, tren ligero, tranvía, funicular, tren de cremallera y alguno más–, así como todas las infraestructuras –estaciones, vías, andenes, catenarias, señales...- y todas ellas unidas conforman el universo que tanto juego y sugerencia aportan al fotógrafo. La Literatura  y el Cine  han ayudado a la Fotografía a crear esa aureola estética y plástica que ha acompañado siempre al mundo del tren.

Los Caminos de la Fotografía han  ido parejos  al desarrollo de los Caminos de Hierro, testimoniando prácticamente su historia desde que la primera  locomotora inicio su andadura hasta los modernos trenes de Alta Velocidad, todo ello unido además al desarrollo de las infraestructuras necesarias. Esto ha permitido que exista un patrimonio documental importante y vital en el aspecto técnico y formal de primer grado.

En lo concerniente a la fotografía, en el aspecto más artístico o de creación  es muy notable el interés que genera en el fotógrafo el cosmos que rodea al mundo del ferrocarril  en todos sus ámbitos. Podríamos  distinguir varios  “filones” en donde los fotógrafos inclinan su mirada, retratando desde lo esencial y evidente hasta lo periférico, el paisaje  humano, el tránsito  y demás aspectos.

Según el maestro  Cartier-Bresson, “Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje”. Valga esta cita como expresión de las imágenes presentadas  al concurso “Caminos de Hierro”.

La  concurrencia de los elementos citados (viaje, ferrocarril, fotografía y por último el concurso) consigue que desde hace ya veintiséis años, estemos disfrutando de las imágenes que se presentan al concurso “Caminos de Hierro“. Es curioso comprobar cómo año tras año, la imaginación y el buen hacer de los participantes de múltiples países, se renuevan en sus propuestas  y aunque en la mayoría de los casos las imágenes  pudieran ser recurrentes y repetidas, en todas ellas habita el deseo de convertirse en la más recordada y reconocida.

Pero sólo una y la de este año por unanimidad, consigue  acaparar la atención y el consenso de todos los miembros del jurado, destacar del resto y ser la ganadora del primer premio. Ahora bien –y esta propuesta a mi entender es la más gratificante junto al catalogo del concurso– la imagen ganadora  va a estar arropada en un periplo por toda la geografía nacional por el resto de las fotografías elegidas, en una exposición itinerante con el resto de imágenes seleccionadas, que va a configurar un conjunto en el que todas las miradas concurran y el espectador pueda  contemplar una  variada  y representativa  muestra  de los trabajos presentados en el año.

Quiero alentar desde aquí a todos los interesados en la fotografía, y en especial a los jóvenes, para los que este concurso tiene un  premio especifico, que sigan escrutando en su proyecto personal una impronta propia, tratando de descubrir un punto de vista diferente y original como decía Antoine de Saint Exupery, “Se ve con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos”.

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